Reflexión 10 de Noviembre

Buenos días.
En el contexto de este Mes de los Difuntos, podríamos intentar hacer algo que generalmente cuesta mucho trabajo; me refiero a hacer el esfuerzo de pensar en el propio tránsito, que antes o después debe hacer cada persona.
Pero conviene pensar que este ‘tránsito’ no sólo lo han de hacer los otros, sino que el más importante de todos ellos es el propio, el que YO, en primera persona, he de hacer.
Esto implica plantearse para sí mismo el “prepararse para bien morir”, algo tan realista como sencillo, pues, en definitiva, de lo que se trata es que llegado ese momento, que solamente Dios Padre Todopoderoso, Señor de la Vida y de la Historia, conoce, se pueda estar en las condiciones más óptimas de afrontarlo, no solo en lo existencial, en lo psicológico, incluso en lo físico, sino que se esté en la plenitud de la ‘buena conciencia’, que permita comparecer ante Dios en el Juicio Particular para merecer entrar en su Gloria Eterna.
Prepararse para ‘bien morir’ creo que es una necesidad y es un deber.
Es una necesidad, porque se trata de superar el primer paso de los Novísimos, la muerte, conforme se espera de un buen cristiano en todos los sentidos.
Es un deber, porque necesita superar con éxito el segundo paso de los Novísimos, el juicio particular, para poder ser acogido por la Misericordia Divina para toda la eternidad.
Aquí lo dejo por hoy, para que cada uno pueda reflexionar serenamente de lo que es una de las verdades más rotundas que pueda haber en la vida de las personas, mientras van avanzando en esta tierra hacia su ‘tránsito’ inexorable.
Y como cada día, te pido que reces con Fe y Esperanza en favor de todas las necesidades de los Hermanos, aunque solamente fuera un padrenuestro a Dios nuestro Padre. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 9 de Noviembre

Buenos días.
Ya hemos visto en los días precedentes que el AMOR A DIOS es clave en toda la vida del cristiano, pues impulsa a la persona a vivir en lo que es Dios: Caridad, Verdad…
Por ello, en el horizonte de la propia vida, más inmediato, a medio plazo y a largo plazo, siempre está Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Así en Él ya dijimos que encontrábamos la razón principal para ‘amar mi muerte’, y en razón de este amor viene la necesidad de CUIDAR con verdadero esmero todo lo que tenemos en nuestras manos, de donde sobresale en primer término la SALUD.
La salud, que en la vida personal tiene varias expresiones, pero hoy fijémonos en la SALUD FÍSICA.
Cuando se hace revisión de cómo se lleva la propia vida, lo que comúnmente se llama examen de conciencia, no sé si se valora convenientemente este punto, pues en contra de lo que se quiere hacer creer nadie es dueño ni de su vida, ni de su cuerpo, ni de su existencia, otra cosa es que en razón de la LIBERTAD que Dios estableció para que el hombre pueda tomar decisiones de los caminos de la jornada terrenal, éste pueda pensar, sentir o hacer cómo mejor le parezca, pero sí se deberá considerar la responsabilidad moral que conlleven esos pensamientos, sentimientos o actos.
En la Ley de Dios encontramos el quinto mandamiento que dice: “No matarás”, que obliga a no causar daños a la propia vida o a la del prójimo.
Literalmente se entiende que este mandamiento obliga a no quitar la vida a otra persona, sin reparar que se puede también quitarse la vida a uno mismo, lo que es el suicidio; pero más allá de esta realidad extrema está todo lo que puede menoscabar la vida, tanto propia como ajena, atentando contra la salud desde no cuidándola como corresponde, hasta cometiendo excesos de todo tipo, cuyo resultado es dañino y su alcance puede llegar a ser grave o hasta irreparable.
Una persona que no cuida su salud, que no ayuda a cuidar la salud del prójimo de la manera que pueda, no está administrando en el AMOR DE DIOS el gran don de la vida que recibió, por lo que la responsabilidad moral será mayor o menor, pero en todo caso se puede decir que está pecando.
Y cuando el pecado está latente en la responsabilidad personal, se refiera a sí mismo o a otras personas, se puede intuir que de esa persona no se espere que quiera ni pueda Amar su propia muerte, porque no tiene ningún interés del ENCUENTRO CON DIOS, ya que como todos sabemos este encuentro no se puede dar sino se hace ‘el tránsito’ con pureza de corazón y rectitud de intención.
Ahí están los ‘faros’ de las Bienaventuranzas que iluminan los caminos a recorrer: “Bienaventurados los LIMPIOS DE CORAZÓN, porque ellos VERÁN a Dios”.
En este contexto desdichado de la pandemia, en el que  insistentemente hemos dicho de la necesidad de CONVERSIÓN, aprovechemos para ir ajustando bien todos los aspectos de la vida según la FE recibida en el Bautismo.
Acabo hoy pidiéndote que INVITES a cuantas personas estén en tu entorno a que consideren el horizonte de su jornada terrenal, que consideren cómo están recorriendo sus caminos y que hagan gestos y actos de CONVERSIÓN, si lo logras habrás merecido el elogio que nos muestra el apóstol Santiago 5,19-20: “Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados”.
Ya resta sólo pedirte que reces a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por los Hermanos, para que sus dificultades y necesidades materiales y espirituales, encuentren el amparo y la gracia de Dios. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 8 de Noviembre

Buenos días en el DÍA DEL SEÑOR.
Estamos ya enfilando el final del Año Litúrgico, tan sólo a dos semanas estaremos celebrando a Jesucristo Rey del Universo, último domingo del Año, pues al siguiente comenzaremos el Tiempo de Adviento.
Por todo ello, la Iglesia nos invita a reflexionar en torno a las postrimerías, lo cual nos ayuda a seguir profundizando nosotros en el ‘bien morir’.
Las tres lecturas de este XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, son muy interesantes, y sus citas: Sab 6,12-16; Salmo 62; 1 Tes 4,13-18; Mt 25,1-13.
La primera lectura del Libro de la Sabiduría merece ser leída con detenimiento, para darse cuenta de que este Don del Espíritu Santo es altamente valioso en el camino de esta jornada terrenal.
El Salmo 62 dice: “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío”; aquí está un punto donde apoyarse para que adquiera sentido el trabajar para ‘bien morir’.
San Pablo a los Tesalonicenses les dice: “No queremos que ignoréis, hermanos, la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto”.
La ESPERANZA es otro punto de apoyo en el que hemos de cifrar todo el esfuerzo que se necesita para llegar a ‘puerto seguro’, pues ya San Mateo en el evangelio expone la parábola con la que el Señor Jesucristo dejó claro que es necesaria la prudencia, la previsión y la vigilancia, para que cuando “llegue el Esposo” encuentre al ‘alma en pie’, dispuesta para hacer el tránsito.
En esta parábola el Señor Jesús se muestra fuerte, hasta parece duro e inmisericorde con aquellas palabras con las que contesta a las vírgenes necias, cuando, estando las puertas ya cerradas, llaman con insistencia,
"Señor, señor, ábrenos. Pero él respondió: En verdad os digo que NO OS CONOZCO".
El Señor concluye con una advertencia sencilla pero rotunda: “Por tanto, VELAD, porque NO SABÉIS EL DÍA NI LA HORA”.
Ojalá que sepamos aprovechar este día de domingo para la REFLEXIÓN y la ORACIÓN, poniendo en orden, primero las ideas, luego los sentimientos y finalmente las exigencias del compromiso Bautismal, decidiéndonos a trabajar con ilusión en las responsabilidades actuales y en las claves necesarias para que sirva todo ello al objetivo del ‘bien morir’.
Ayuda con tu oración a los Hermanos, rezando al Señor Jesucristo por todas sus necesidades, materiales y espirituales. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 7 de Noviembre

Buenos días del Primer Sábado del mes Noviembre, dedicado a reparar y expiar los pecados que se cometen contra el Inmaculado Corazón de María.
En este día la Santísima Virgen asistirá a las almas benditas del Purgatorio, llevando a algunas ya con Ella al Cielo y aliviando a otras de sus padecimientos, por la purificación merecida de las culpas de sus pecados.
Ofrezcamos a la Virgen María el rezo del Santo Rosario en sufragio del mayor número de almas posible. ¡Cuánta gratitud sentimos nosotros cuando alguien nos hace un favor o beneficio grande! Pues pensemos en la gratitud de todos esos hermanos nuestros de la Iglesia Purgante, cuando puedan encontrar Luz y Paz en razón de tus sufragios, oraciones, sacrificios, Misas…
Y volviendo a lo que nos ocupa en los últimos días, el arte de bien morir ya hemos visto que en definitiva está en el AMOR A DIOS que desarrollemos en nuestro corazón, que le tengamos en razón de la fiel observancia del Primer Mandamiento de la Ley de Dios, que dice: AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS.
Esta CLAVE hemos de tenerla muy presente, para reflexionar todo lo que es y conlleva el AMAR a DIOS por encima de todo y antes que a nada ni a nadie, aunque cueste mucho aceptarlo porque no pocas veces se empieza por no entender bien lo que es la exigencia de este verdadero AMOR.
Aquí lo dejamos para atender hoy la dedicación a nuestros hermanos difuntos de la Iglesia Purgante, así como para REFLEXIONAR lo más seriamente que podamos, en torno al AMOR real que le tenemos a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Como siempre, luego vendrán las conclusiones y las acciones que se correspondan.
Y esto sin olvidar que necesitamos que reces hoy también, a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por todas las necesidades materiales y espirituales de los Hermanos; si todos lo hacemos con Fe y Esperanza, uno mismo será el primer
beneficiado. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 6 de Noviembre

Buenos días en el primer viernes de mes, de este mes de noviembre.
Día penitencial dedicado a DESAGRAVIAR el Divino Corazón de Jesús, así como EXPIAR por todos los pecados, propios y de todos los hombres.
Hoy os ofrezco, de la mano de Santa Teresa de Jesús, la fuerza del AMOR que la lleva a decir estos preciosos versos:
“Vivo sin vivir en mí, y, tan alta vida espero, que muero porque no muero.
Vivo yo fuera de mí, después que muero de amor, porque vivo en el Señor, que me quiso para sí.
Cuando el corazón le di, puso en él este letrero: "Que muero porque no muero".
Esta divina prisión del amor en que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!, ¡Qué duros estos destierros!, ¡Esta cárcel, estos hierros, en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte; vida, no me seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba, que es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva; viva muriendo primero, que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle, pues a él sólo es al que quiero: Que muero porque no muero”.
Por aquí podemos entender lo de AMAR MI MUERTE, que no es en nada contrario a seguir el camino de la vida terrenal con toda responsabilidad, pues bien conocemos que Santa Teresa de Jesús vivió hasta los días últimos de su vida el afán por las cosas que tenía que hacer, también materiales como era conseguir lo necesario para poder hacer cada una de las Fundaciones del Carmelo Descalzo.
Reza ya también hoy por todas las necesidades materiales y espirituales de cada uno de los Hermanos, que nos reunimos aquí en torno a María, nuestra Madre y nuestra Guía. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 5 de Noviembre

Buenos días.
Seguimos orando por los fieles difuntos, por todos aquellos que están más necesitados de sufragios porque no tienen a nadie en la Iglesia Peregrinante que les recuerde, precisamente en este Mes dedicado a ellos.
Al tiempo que aprovechamos este tiempo de Gracia para seguir reflexionando en los Novísimos, que aún nosotros no hemos llegado al primer paso de los mismos, cual es la muerte, pues ya sabéis que son cuatro: Muerte, Juicio, Cielo e Infierno.
Pues bien, para poder seguir dando pasos en ese deseo y preparación para ‘bien morir’, hay una clave que debemos considerar y tener muy en cuenta.
Por un lado estamos recorriendo esta Jornada terrenal, que más o menos a todos agrada y desean que se prolongue lo más posible, un deseo totalmente legítimo, máxime si se está viviendo en el espíritu del evangelio.
Por otro lado está la realidad inaplazable de que esta Jornada terrenal dará paso a la Jornada eterna, a través del TRÁNSITO, que así llamo a la muerte propia, para continuar el camino de los Novísimos.
Centrándonos en el propio TRÁNSITO que hemos de vivir, para el que intentamos ponernos delante, queda preguntarse cómo es la mejor forma de abrirnos a esta inexorable realidad.
Hace muchos años que lo descubrí, lo tuve claro y lo creo de forma definitiva, esta clave es AMAR LA PROPIA MUERTE.
Amar mi muerte me llena de gran confianza para ese tránsito, que en la experiencia personal no lo conozco; aunque la Fe me aliente y la Esperanza me dé confianza, no deja de ser ‘un salto en el vacío’, que me pondrá en las manos misericordiosas de Dios, momento en el que ya no habrá nada que temer.
Por tanto, si yo AMO el momento justo en el que voy al encuentro con mi Padre Dios, ¿por qué tengo que temer, ni darme miedo, ni angustiarme?
El Amor sincero y verdadero sabemos que nos ha hecho y nos hace hacer cosas inimaginables. Nos da seguridad absoluta para emprender empresas, a veces, muy atrevidas. En resumen, el Amor auténtico es el motor más fuerte y resistente para superar los obstáculos que se quieran presentar.
Pues bien, aquí tienes, aunque un tanto explicado, digamos, por encima, las razones por las que DEBES AMAR TU MUERTE. Si así lo haces, no tengas duda de que la perspectiva de tu vida y las exigencias del bautismo recibido y de la Fe Profesada, tendrá un horizonte lleno de Luz, Alegría y Paz.
Pero ahora, mientras continuamos nuestra peregrinación, te pido que reces con insistencia al Señor Jesucristo, nuestro Redentor, por todas las necesidades de los Hermanos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 4 de Noviembre

Buenos días en la Fiesta de San Carlos Borromeo, Cardenal Arzobispo de Milán.
En este Mes de los Difuntos encontramos en la vida de San Carlos Borromeo, grandes enseñanzas de la actitud que se ha de mantener ante la muerte.
San Carlos era de una familia muy rica, su hermano mayor, a quien correspondía la mayor parte de la herencia, murió repentinamente al caer de un caballo.
Entonces el consideró la muerte de su hermano, como un aviso enviado por el cielo para estar preparado, porque el día menos pensado llega Dios por medio de la muerte a pedirnos cuentas.
El planteamiento de su vida fue drástico para mantener su vida en perfecta relación con la experiencia vivida por la muerte de su hermano, pues llega a decir que “un obispo demasiado cuidadoso de su salud NO consigue llegar a ser SANTO y que a todo SACERDOTE y a todo APÓSTOL deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder”.
Lo que quiere decir que la ociosidad tiene responsabilidad moral, así como toda falta de omisión que supone dejar de hacer lo que se debe, en el momento y lugar que se debe.
Hay que comprender que para ‘bien morir’ es básico transcurrir la vida en la gracia de Dios, superando toda tentación o situación de pecado que se pueda presentar, para lo que lógicamente será necesaria la Confesión de los pecados, a través del Sacramento de la Penitencia.
Ya sabemos que ir a confesarse con la frecuencia que presente la necesidad, por los errores y pecados que se cometen, cuesta un cierto esfuerzo, máxime en esta sociedad en la que en sus características están la prepotencia y la supremacía, que hacen no sentir la necesidad de reconocer las propias faltas y pecados ante nadie, y menos en la humildad que exige ponerse delante de un sacerdote que, como Ministro del Señor Jesucristo, es el que tiene la autoridad y el poder de perdonar los pecados.
Os INVITO a considerar lo importante que es llegar a ‘bien morir’; para que llegado el momento que Dios Padre Todopoderoso, en su infinita e insondable Providencia, tenga previsto el ‘tránsito’ personal de esta vida a la otra sea en el agrado de Dios, lo que le llevará a la plenitud de su Gloria.
Pero entretanto, no debemos abandonar las necesidades de los momentos presentes, por lo que te pido, como cada día, que reces a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por todos los Hermanos, que los ayude a superar las situaciones difíciles en las que se puedan encontrar. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 3 de Noviembre

Buenos días.
En el contexto de este Mes de los Difuntos, podríamos intentar hacer algo que generalmente cuesta mucho trabajo; me refiero a hacer el esfuerzo de pensar en el propio tránsito, que antes o después debe hacer cada persona.
Pero conviene pensar que este ‘tránsito’ no sólo lo han de hacer los otros, sino que el más importante de todos ellos es el propio, el que YO, en primera persona, he de hacer.
Esto implica plantearse para sí mismo el “prepararse para bien morir”, algo tan realista como sencillo, pues, en definitiva, de lo que se trata es que llegado ese momento, que solamente Dios Padre Todopoderoso, Señor de la Vida y de la Historia, conoce, se pueda estar en las condiciones más óptimas de afrontarlo, no solo en lo existencial, en lo psicológico, incluso en lo físico, sino que se esté en la plenitud de la ‘buena conciencia’, que permita comparecer ante Dios en el Juicio Particular para merecer entrar en su Gloria Eterna.
Prepararse para ‘bien morir’ creo que es una necesidad y es un deber.
Es una necesidad, porque se trata de superar el primer paso de los Novísimos, la muerte, conforme se espera de un buen cristiano en todos los sentidos.
Es un deber, porque necesita superar con éxito el segundo paso de los Novísimos, el juicio particular, para poder ser acogido por la Misericordia Divina para toda la eternidad.
Aquí lo dejo por hoy, para que cada uno pueda reflexionar serenamente de lo que es una de las verdades más rotundas que pueda haber en la vida de las personas, mientras van avanzando en esta tierra hacia su ‘tránsito’ inexorable.
Y como cada día, te pido que reces con Fe y Esperanza en favor de todas las necesidades de los Hermanos, aunque solamente fuera un padrenuestro a Dios nuestro Padre. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 2 de Noviembre

02.11.2020
Buenos días en la CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS. 
Es este un día muy significativo en la vida de la Iglesia, pues si ayer vivíamos la UNIDAD con la Iglesia Triunfante, hoy lo hacemos con la IGLESIA PURGANTE.
Y debe ser igualmente un día muy importante para cada cristiano, pues no sólo nos lleva al recuerdo de todos aquellos que vivieron vinculados a nosotros, bien por los lazos de la sangre o por los lazos de la amistad, también por los lazos de la FE, sino que nos pone ante la realidad de los Novísimos que aún hemos de vivir los que formamos la Iglesia Peregrinante.
La muerte física es el gran momento que hemos de vivir aún, el gran tránsito de esta jornada terrenal para entrar en la jornada eterna, en la que se nos espera para VIVIR la Gloria de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Pero en tanto llegamos -día a día vamos haciendo el camino hacia nuestro ‘transito’ en Dios- hemos de prestar nuestra atención a aquellos Hermanos nuestros que ya hicieron su propio tránsito, pero que aún no han perfeccionado el camino y viven su estado de purificación en el Purgatorio.
Ellos esperan con anhelo la culminación de esta Purificación para alcanzar las Moradas Eternas, pero con no menos anhelo confían y esperan en tus sufragios, en los sufragios que la Iglesia Peregrinante ofrezca por ellos y así 'aligerar el paso'.
Es Verdad de Fe que las almas en estado de purificación no pueden por sí mismas ‘merecer’, y es por ello que han de ESPERAR su camino merecido de purificación, pero Dios, en su infinita Misericordia, admite que vengan en su auxilio los hermanos que peregrinamos a la Casa del Padre, ofreciendo por ellos cualquier clase de sufragios que abrevie su tiempo de purificación.
Hoy es el día de recuerdo de los Difuntos, pero sobre todo de un recuerdo eficaz que se manifiesta con gestos de bondad y de amor, a través del ofrecimiento de oraciones, sacrificios, limosnas o cualquier otro tipo de sufragios que se les pueda aplicar, sin olvidar que el más valioso sin comparación es la Celebración de la Santa Misa.
La Iglesia valora tanto esta actitud de ayuda a las almas de los fieles difuntos, que denomina este mes de noviembre como el MES DE LOS DIFUNTOS, y si cada año concede el que se pueda ganar la Indulgencia Plenaria por los difuntos del 1 al 8 de noviembre, este año el Santo Padre ha concedido que se pueda ganar esta Indulgencia Plenaria para ellos durante todo el mes de noviembre.
Más abajo os incluyo el Decreto de la Penitenciaría Apostólica.
Que este año, el Mes de los Difuntos despierte en cada uno un gran Amor por los Hermanos que aún purifican sus pecados en el Purgatorio, de manera que no los olvidemos cada día, aunque sólo sea rezando un padrenuestro ‘por los difuntos más necesitados’.
Pero ahora es momento de rezar una sencilla oración a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por todas las necesidades de los Hermanos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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DECRETO DE LA PENITENCIARIA APOSTÓLICA
Este año, en las circunstancias actuales debidas a la pandemia de "covid-19", las indulgencias plenarias para los fieles fallecidos se prorrogarán durante todo el mes de noviembre, con la adecuación de las obras y condiciones para garantizar la seguridad de los fieles.
Esta Penitenciaría Apostólica ha recibido muchas peticiones de los sagrados pastores solicitando que este año, a causa de la epidemia de "covid-19", se conmutaran las obras piadosas para obtener las indulgencias plenarias aplicables a las almas del purgatorio, según el Manual de Indulgencias (conc. 29, § 1). Por este motivo la Penitenciaría Apostólica, por mandato especial de Su Santidad el Papa Francisco, establece de muy buen grado y decide que este año, para evitar las aglomeraciones donde están prohibidas:
a.- La indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos aunque sólo sea mentalmente, establecida por regla general sólo en días concretos del 1 al 8 de noviembre, podrá ser trasladada a otros días del mismo mes hasta que acabe. Estos días, elegidos libremente por los fieles, también pueden ser independientes entre sí.
b.- la indulgencia plenaria del 2 de noviembre, establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el "Padre Nuestro" y el "Credo", puede ser transferida no sólo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre, libremente elegido por cada uno de los fieles.
Los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia, con el fin de evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, podrán obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles, completamente desapegados del pecado y con la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos, por ejemplo, laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles, o se dediquen a la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida.
Para facilitar la obtención de la gracia divina por medio de la caridad pastoral, esta Penitenciaría ruega encarecidamente a todos los sacerdotes con facultades adecuadas que se ofrezcan con particular generosidad a la celebración del sacramento de la Penitencia y administren la santa comunión a los enfermos.
Sin embargo, en lo que respecta a las condiciones espirituales para la plena consecución de la indulgencia, se recuerda que hay que recurrir a las indicaciones ya emanadas en la nota "Sobre el sacramento de la penitencia en la actual situación de pandemia", emitida por esta Penitenciaría Apostólica el 19 de marzo de 2020.
Por último, puesto que las almas del Purgatorio son ayudadas por los sufragios de los fieles y especialmente por el sacrificio del altar agradable a Dios (cf. Conc. Tr. Sess. XXV, Decr. De Purgatorio), se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la santa misa el día de la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos, de acuerdo con la Constitución Apostólica "Incruentum Altaris", promulgada por el Papa Benedicto XV, de venerada memoria, el 10 de agosto de 1915.
Este decreto es válido para todo el mes de noviembre. No obstante cualquier disposición en contrario.
Dado en Roma, desde la sede de la Penitenciaría Apostólica,


Reflexión 1 de Noviembre

Buenos días en la SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS.
Este día tan intenso del AMOR DE DIOS, mostrado en todos los que ya nos han precedido en el signo de la FE y triunfan ahora con Cristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, en la plenitud de la VIDA, nos conviene UNIRNOS a su gozosa ALABANZA a la SANTÍSIMA TRINIDAD.
También pedir su intercesión para que nos ayuden en estos momentos tan difíciles como críticos, que día a día nos van mostrando una sola exigencia: la Conversión de Vida.
Pero ahora vamos ya a ORAR con el Himno de Laudes de esta Solemnidad.
“PATRIARCAS que fuisteis la semilla del árbol de la fe en siglos remotos, al vencedor divino de la muerte, rogadle por nosotros.
PROFETAS que rasgasteis inspirados del porvenir el velo misterioso, al que sacó la luz de las tinieblas, rogadle por nosotros.
ALMAS CÁNDIDAS, SANTOS INOCENTES, que aumentáis de los ángeles el coro, al que llamó a los niños a su lado, rogadle por nosotros.
APÓSTOLES que echasteis en el mundo de la Iglesia el cimiento poderoso, al que es de la verdad depositario, rogadle por nosotros.
MÁRTIRES que ganasteis vuestra palma en la arena del circo, en sangre roja, al que os dio fortaleza en los combates, rogadle por nosotros.
VÍRGENES, semejantes a azucenas que el verano vistió de nieve y oro, al que es fuente de vida y hermosura, rogadle por nosotros.
MONJES que de la vida en el combate pedisteis paz al claustro silencioso, al que es iris de calma en las tormentas, rogadle por nosotros.
DOCTORES cuyas plumas nos legaron de virtud y saber rico tesoro, al que es caudal de ciencia inextinguible, rogadle por nosotros.
SOLDADOS DEL EJÉRCITO DE CRISTO, SANTAS Y SANTOS TODOS, rogadle que perdone nuestras culpas a aquel que vive y reina entre nosotros. Amén.”
FELIZ DÍA en el Amor infinito de la Santísima Trinidad, manifestado en Todos los Santos.
Hoy te pido que reces a ellos, que les encomiendes de corazón todas las intenciones y necesidades de los Hermanos, reunidos aquí en torno a la que es la Reina y Señora de Todos los Santos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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