Reflexión 9 de Mayo

Buenos días.
En las oraciones marianas que a lo largo de toda la historia del Cristianismo se han ido haciendo e incorporando a la piedad popular encontramos esta: “Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
Estamos ante una de las más antiguas oraciones dirigida a la Virgen por los primeros cristianos, pues es la oración más antigua que se conoce a la Virgen, que data según los estudiosos del siglo III, probablemente de en torno al año 250.
Este hecho quedó de manifiesto a mediados del siglo XX, después de que en 1938 la biblioteca John Rylands de Manchester, dueña de una amplísima colección de códices del Nuevo Testamento, publicara el hallazgo de un papiro de origen egipcio que contenía este texto en griego.
Lo importante para nosotros en este siglo XXI es que es una breve oración, que tiene un contenido y sentido grandes para acudir a la Santísima Virgen María en los momentos difíciles, en los que posiblemente no se dispone de muchas palabras, quizás por la falta de ánimos o de fuerzas.
Sigamos caminando por este Mes de María ofreciéndola lo mejor que tengamos manteniéndonos ‘bajo su amparo’, que creo que bien lo necesita esta sociedad tantas veces desorientada que se empeña de vivir de ‘espaldas a Dios’ y a su santa Ley.
Reza como cada día por las necesidades de los Hermanos, que contigo comparten este encuentro en María, nuestra Madre y nuestra Guía. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 8 de Mayo

Buenos días en el Día del Señor.
No siempre las personas están dispuestas a hacer lo que deben, en el momento que deben y como debe ser.
¿Por qué?
Pueden darse diferentes circunstancias, que objetiva o subjetivamente llevan a la persona a no actuar convenientemente, pero también puede haber pereza, egoísmo u otros intereses por los que se prefiere no hacer lo que se debe, cuando se debe y como se debe.
Y cuando esto ocurre, se darán argumentos que intenten justificar quedarse fuera de lo que es obligado y no hacer lo que se debe, cuando se debe y como se debe.
En el mejor de los casos, es un error esgrimir que es más ventajoso esperar a que lleguen unas circunstancias idóneas o una ocasión mejor para actuar, porque es posible que eso no llegue nunca.
Se ha de vivir como se debe y se ha de actuar dentro del marco de lo que es esencial en la vida de un cristiano: los mandamientos de la Ley de Dios, ratificados por el Señor Jesucristo en su predicación evangélica.
Mira al Señor Resucitado y en el orden de la Caridad, reza por las necesidades de todos los Hermanos que a María, nuestra Madre y nuestra Guía, nos encontramos aquí. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 7 de Mayo

Buenos días.
En este Primer Sábado del Mes de María, parece conveniente recordar cómo surge la devoción de los cinco primeros sábados de mes al Inmaculado Corazón de María.
En la segunda aparición de la Virgen en Fátima, el 13 de junio de 1917, le dijo a los Pastorcitos que su Hijo Jesucristo quería establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María, y para ello pide que se instaure la práctica de los Cinco Primeros Sábados.
Desde muchos siglos atrás, la Iglesia ha considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción a la Santísima Virgen María.
En la aparición del 13 de julio de 1917, la Virgen María le dijo a Lucía: “Vendré a pedir la comunión reparadora de los primeros sábados”, y el 10 de diciembre de 1925, la Virgen Santísima cumple la promesa hecha a Lucía, quien nos lo cuenta así: “Ese día estando en mi habitación en Pontevedra, España, se me apareció la Santísima Virgen y, al lado, como suspendido en una nube luminosa, el Niño. La Santísima Virgen me ponía la mano sobre mi hombro derecho y, al mismo tiempo, me mostraba un corazón cercado de espinas que tenía en la mano”.
Entonces dijo el Niño: “Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas, que los hombres ingratos le clavan continuamente sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas”. Y en seguida dijo la Santísima Virgen: “Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes, tú, al menos, procura consolarme y di que: “Todos aquellos que durante cinco meses seguidos, en el primer sábado, se confiesen y reciban la Santa Comunión, recen el Santo Rosario y me hagan 15 minutos de compañía meditando en los misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”.
A la pregunta del confesor a Lucía de por qué era cinco sábados y no nueve como los primeros viernes, o siete como los dolores de la Virgen, Lucia cuenta que estando en la Iglesia con el Señor en la noche del 29 al 30 de mayo de 1930, hablando con Él de dicha pregunta, le fue revelado lo siguiente: “Hija mía, el motivo es el siguiente: son cinco las principales clases de blasfemias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María:
1) Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción
2) Las blasfemias contra su Virginidad
3) Las blasfemias contra su Maternidad Divina, negándose al mismo tiempo reconocerla como Madre de los hombres.
4) Las blasfemias de aquellos que públicamente tratan de infundir en los corazones de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.
5) Las ofensas de aquellos que la ultrajan directamente en sus Sagradas Imágenes”.
“He aquí el motivo por el cual el Corazón Inmaculado de María me ha sugerido pedir esta pequeña reparación y en consideración a Ella, conmover mi misericordia para perdonar a las almas que han tenido la desgracia de ofenderla”.
Hasta aquí el relato que proponemos al comienzo, así como la sugerencia de qué importante sería que comenzáramos en este mes de Mayo a hacer cuanto esté a nuestro alcance para reparar el Corazón Inmaculado de María.
Mírala desde la profundidad de tu alma y sal a su encuentro para desagraviarla, consolando su Inmaculado Corazón.
Hoy vuelvo a pedirte que intercedas ante la Virgen Santísima en favor de todas las necesidades de los Hermanos, que aquí nos volvemos a encontrar en Ella. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 6 de Mayo

Buenos días.
En este primer viernes del Mes de María, mientras miramos al Sagrado Corazón de Jesús para hacer cuanto podamos para desagraviar su Divino Corazón, vamos a orar y meditar con este Himno de la Liturgia de las Horas en la Fiesta de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores.
“¡Ay dolor, dolor, dolor, por mi Hijo y mi Señor! 
Yo soy aquella María del linaje de David: ¡Oíd, hermanos, oíd la gran desventura mía!
A mí me dijo Gabriel que el Señor era conmigo, y me dejó sin abrigo más amarga que la hiel.
Díjome que era bendita entre todas las nacidas, y soy de las doloridas la más triste y afligida.
Decid, hombres que corréis por la vida mundanal, decidme si visto habéis igual dolor que mi mal.
Y vosotras que tenéis padres, hijos y maridos, ayudadme con gemidos, si es que mejor no podéis.
Llore conmigo la gente, alegres y atribulados, por lavar cuyos pecados mataron al Inocente.
¡Mataron a mi Señor, mi Redentor verdadero! ¿Cómo no muero con tan extremo dolor? 
Señora, santa María, déjame llorar contigo, pues muere mi Dios y mi amigo, y muerta está mi alegría. Y, pues os dejan sin Hijo, dejadme ser hijo vuestro. ¡Tendréis mucho más que amar, aunque os amen mucho menos!”.
De este hermoso Himno, se pueden extraer buenas enseñanzas del quehacer de la Santísima Virgen en favor de los que le fuimos dados por su Hijo en la Cruz.
Ella nos convoca para que le ayudemos, en su dolor y en su pesar, a seguir trabajando en este combate espiritual, que todos libramos a nivel individual y también a nivel comunitario.
Leamos y oremos con serenidad y tranquilidad este Himno dedicado a la Virgen Dolorosa.
Y reza ya a Ella, al menos tres avemarías, por todas las necesidades de los Hermanos, en las que están incluidas también las tuyas. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 5 de Mayo

Buenos días.
En la Sagrada Liturgia encontramos 46 Misas dedicadas a la Santísima Virgen, que se pueden celebrar, por diferentes motivos o en momentos concretos, en honra y gloria de la Virgen Santa María.
La número 32 es la Misa dedicada a la Virgen María, Madre y Maestra espiritual.
La Santísima Virgen María, Madre y Maestra espiritual, vivió plenamente unida a su Divino Hijo durante los años en que ambos estuvieron en el mundo.
Ella es la primera en hacerse presente cuando se ofrece el Sacrificio incruento de Jesús en los altares de la tierra, porque en cada Misa contempla y revive todos y cada uno de los Misterios de la Vida de su Hijo y Señor, a quien estuvo, está y estará unida, como ninguna otra criatura. Por eso, también es la primera adoradora, y la que, como buena Maestra, nos enseña a adorar.
De esta Misa dedicada a la Virgen María, Madre y Maestra espiritual, os cito dos puntos significativos; el primero es del Prefacio y el segundo la oración colecta.
En el Prefacio se dice: “asociada íntimamente al misterio de Cristo, no cesa de engendrar nuevos hijos con la Iglesia, a los que estimula con amor y atrae con su ejemplo, para conducirlos a la caridad perfecta. Ella es modelo de vida evangélica, de ella nosotros aprendemos; con su inspiración nos enseña a amarte, Señor, sobre todas las cosas, con su actitud nos invita a contemplar tu Palabra, y con su corazón nos mueve a servir a los hermanos…”
Y con la oración colecta la Iglesia reza, rezamos: “Te suplicamos, Señor, que la poderosa intercesión de la Virgen María nos ayude y nos haga llegar hasta Cristo, monte de la salvación. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén”.
He aquí una faceta más de la Virgen Madre, la de Maestra espiritual también. Reflexionemos y veamos lo que a Ella nos une o lo que aún tenemos por descubrir y aprender.
Reza con fe y esperanza a la Santísima Virgen María, en favor de todas las necesidades de los Hermanos que aquí nos volvemos a encontrar. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 4 de Mayo

Buenos días.
Hay un Himno litúrgico dedicado a la Virgen Santísima, que es un canto muy hermoso a la relación de María con la Santísima Trinidad.
Es muy breve y sencillo, pero muy sugestivo para rezar y meditar con él.
“Lucero del alba, luz de mi alma, Santa María.
Virgen y Madre, hija del Padre, Santa María.
Flor del Espíritu,  Madre del Hijo, Santa María.
Amor maternal del Cristo total, Santa María. Amén”.
En la última estrofa dice: ‘Amor maternal del Cristo total’: ¿Quién este Cristo total sino todo su Cuerpo Místico?, del que participamos todos los bautizados y cuya cabeza bien sabemos que es el propio Señor Jesucristo.
Si durante este Mes de María lograra cada uno centrar su vida cristiana bajo la mirada de la Virgen y aprendiera a vivir con Ella el compromiso bautismal, que gran gracia lograría.
Hoy te vuelvo a pedir que reces a la que es la Madre y Guía de todos los que nos encontramos aquí, para que venga en ayuda de todas las necesidades e intenciones de cada uno de los Hermanos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 3 de Mayo

Buenos días.
Invocamos a la Santísima Virgen con frecuencia diciéndola: María, nuestra Madre y nuestra Guía, porque Ella es nuestra Madre por el deseo de su Hijo Jesucristo en la Cruz, y además porque quiere ser nuestra guía en los caminos de la vida, cuando la queremos dejar que lo sea.
Para que la Santísima Virgen María pueda guiarnos, hemos de estar en una disposición hacia Ella de forma que establezcamos una filial relación, con oraciones vocales o lo que es la oración mental, comprometiéndola en todas las inquietudes, luchas, tribulaciones o necesidades que se tengan en cualquier aspecto de la vida.
San Bernardo de Claraval, Abad Cisterciense del siglo XXII, gran amante de la Santísima Virgen compuso la oración del ‘Acordaos’, que tantos beneficios espirituales ha procurado a muchas personas que han frecuentado esta oración: “Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se oyó decir, que ninguno de cuantos han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido jamás abandonado de vos.
Animado por esta confianza, a vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me animo a comparecer ante vos. Madre de Dios, no desechéis mis suplicas, antes bien, escuchadlas y aceptadlas benignamente. Amen”.
Con mi petición de que reces a la Madre y Guía por todas las necesidades de los Hermanos que aquí no encontramos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 2 de Mayo

Buenos días.
Durante el Tiempo Pascual, esto es, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, se saluda a la Santísima Virgen con la oración ‘Regina Coeli’ en lugar del Ángelus, que se reza el resto del año.
Fue el Papa Benedicto XIV quien estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona Regina Coeli.
Son las palabras latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen María, que traducidas al español son “Reina del cielo”; es una composición litúrgica a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
No se conoce el autor de esta oración litúrgica que data siglo XII, pero se sabe que era repetido por los frailes menores franciscanos después de la Hora de Completas en la Liturgia de las Horas en la primera mitad del siguiente siglo. Luego, la popularizaron y extendieron por todo el mundo cristiano.
Se reza litúrgicamente tres veces al día como el Ángelus: al romper el día, al mediodía y a la caída de la tarde, aunque se puede rezar cuando mejor le venga a cada uno, pues siempre es mejor rezarla una vez con verdadera devoción que no hacerlo ninguna, pues en esta sociedad que vive con un ritmo trepidante ha de hacerse cuanto se pueda en honor de la Santísima Virgen.
Oración del Regina Coeli:
V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.
R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.
V/. Resucitó como dijo; aleluya.
R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;
V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.
Oración: ¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
En la alegría de Cristo Resucitado que testimonia la Regina Coeli, rezaremos este mes de María a la Madre Santísima, como hoy, por todas las necesidades de los Hermanos, al menos una de las muchas oraciones que a Ella tanto le agradan, comenzando por el Santo Rosario. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 1 de Mayo

Buenos días en el Día del Señor.
Coincide este III Domingo de Pascua con el comienzo del Mes de Mayo, mes que en la Iglesia tradicionalmente se ha dedicado a la devoción a la Santísima Virgen, con el popularmente denominado ‘Mes de la Flores’.
Es muy importante y, sin duda muy necesario, hacer cuanto se pueda por conservar viva la piedad del Pueblo de Dios en sus tradiciones y en sus devociones; por ello, vamos a contribuir cuanto podamos para mantener entre todos la vivencia mariana a lo largo de todo este mes que estamos comenzando.
Fue a partir del siglo XVI como ya se extendió por toda la cristiandad esta devoción del Mes de María, ofreciendo cada día a la Virgen Santísima una flor expresada desde el propio corazón; una flor que podrá ser vivir una virtud concreta durante todo el día, una oración con esta intención u ofrecerla cualquiera de esos momentos o situaciones difíciles que cada día se han de vivir.
En este primer día del Mes de María, os ofrezco lo que el Concilio Vaticano II nos dice acerca del culto a la Santísima Virgen y de las prácticas y ejercicios de piedad.
“El santo Concilio enseña de propósito esta doctrina católica y amonesta a la vez a todos los hijos de la Iglesia que fomenten con generosidad el culto a la Santísima Virgen, particularmente el litúrgico; que estimen en mucho las prácticas y los ejercicios de piedad hacia ella recomendados por el Magisterio en el curso de los siglos y que observen escrupulosamente cuanto en los tiempos pasados fue decretado acerca del culto a las imágenes de Cristo, de la Santísima Virgen y de los santos (…) Recuerden, finalmente, los fieles que la verdadera devoción no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (L.G. nº 67).
Y antes de concluir os ofrezco esta popular oración a la Santísima Virgen, que a Ella tanto le agrada, para que la recéis cuantas veces queráis y podáis.
“Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía”. Y a mí particularmente me gusta agregar: ‘no me dejes, Madre mía hasta morir en tu Amor’.
A Ella, Madre y Guía nuestra, te pido que le reces hoy por las necesidades e intenciones de todos los Hermanos que aquí volvemos a encontrarnos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 30 de Abril

30.04.2022
Buenos días.
En este sábado, día que la Iglesia se lo dedica a la Santísima Virgen y ya en la Víspera de comenzar el Mes de María, propongo reflexionar acerca de una de las invocaciones de las Letanías Lauretanas: “Virgen poderosa”.
Esta invocación como cualquier otra se la ha de referenciar principalmente a su Hijo Jesucristo, pues la Virgen María lo es todo porque el Padre Dios la eligió y Ella aceptó ser la Madre del Redentor y Salvador.
Y a partir de ese momento encontró todo su mérito en la fidelidad al plan de Dios, que cumplió con toda la solicitud, por lo que su Hijo no la puede negar nada de lo que le pida: es la gran intercesora nuestra ante Él.
En la Constitución Dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, podemos leer en su punto 62, María Mediadora: “Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador”.
Pues acudamos a la Virgen Santísima para que podamos caminar con lucidez y acierto, mientras seguimos peregrinando hacia la Casa del Padre Dios.
Y como es la ‘Virgen poderosa’, hoy encomiéndala las necesidades e intenciones de los Hermanos, que volvemos a encontrarnos aquí en torno a Ella. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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