Reflexión 10 de Agosto

Buenos días.
Aristóteles decía que: “Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud”. Razonamiento más claro y sensato, imposible; pues parece que se vive en esa dimensión de pensar que con ‘querer’ una cosa, ya es suficiente.
En razón de la Creación, todo tiene un origen y un fin, todo está sujeto a las leyes divinas, decimos los cristianos, aunque otros digan las leyes de la naturaleza, que también podríamos asumir esta definición nosotros, pero en todo caso, no es el parecer espontaneo de la persona, ni sus deseos por nobles que sean, lo que determina que las cosas sean de una u otra forma.
Cuando la persona se empeña en que alguna cosa no tenga el cauce propio, y fuerza, mejor violenta, el camino o ritmo para conseguirlo, el fracaso está cantado, aunque en un principio, si lo consigue, parezca lo contrario.
A pie de calle hay tantos ejemplos de esto que estamos diciendo, que no parece se necesite muchos argumentos más, pero valga el tema de las relaciones humanas a nivel sentimental, los enamoramientos que se presentan como flechazos cuando ya hay compromisos firmes, que exigen violentar todo lo que la persona tiene a su alrededor para conseguir algo que no se sabe a dónde parará.
Cuando la persona prescinde de la santa Ley de Dios se auto erige en su propio dios, da de lado o llega a ignorar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y al final masticará el fracaso porque ha abandonado el camino natural de la vida del hombre en esta jornada terrenal.
Queremos ser fieles discípulos de Jesús, pero al ‘querer’ habrá que unir los otros elementos que propicien el discipulado que se quiere: las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, siguiendo los consejos evangélicos. Prescindiendo de esto sería una caricatura, y falsa, del verdadero apóstol de Cristo.
Puestos ante el Señor Jesús, en su presencia eucarística, pidamos con humildad que nos dé la sabiduría para entender en Verdad todas las cosas. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 9 de Agosto

Buenos días.
En el santoral católico encontramos hermanos que nos precedieron en el camino de la Fe ciertamente interesantes, en cuanto cómo plantearon su seguimiento a Jesucristo.
Y hay semanas o meses del año en los que aparecen seguido, una serie de santos con vidas que resultan ser un gran estímulo para los que aún peregrinamos en esta jornada terrenal; es lo que está pasando en este mes de agosto y particularmente esta primera quincena.
Hoy la Iglesia celebra la Memoria de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, conversa judía, que vivió una vida intensa con infinidad de matices que bien merece conocerse.
Nació el 12 de octubre de 1891, en la entonces ciudad alemana de Breslau. Era la menor de los 11 hijos que tuvo el matrimonio Stein. Sus padres, dedicados al comercio, eran judíos. Él murió antes de que Edith cumpliera los dos años, y su madre hubo de cargar con la dirección del comercio y la educación de sus hijos.
Edith escribió de sí misma que de niña era muy sensible, dinámica, nerviosa e irascible, pero que a los siete años ya empezó en ella a madurar un temperamento reflexivo. Pronto se destacaría por su inteligencia y por su capacidad de estar abierta a los problemas que la rodean.
Siendo una mujer con una personalidad fuertemente pasional, así como totalmente racionalista y atea, en el fondo mismo de su corazón, la semilla de la generosidad y servicio a la humanidad causaba un profundo cuestionamiento existencial. Fue así que decidió alistarse en la Cruz Roja como enfermera durante la primera Guerra mundial. Sus palabras fueron: "ahora mi vida no me pertenece. Todas mis energías están al servicio del gran acontecimiento. Cuando termine la Guerra, si es que vivo todavía, podré pensar de nuevo en mis asuntos personales. Si los que están en las trincheras tienen que sufrir calamidades, porqué he de ser yo una privilegiada".
En el año 1921, tras la muerte de un amigo muy cercano, Edith decide acompañar a la viuda, Hedwig Conrad, que también es muy amiga suya. Edith pensaba que se iba a encontrar con una mujer totalmente desconsolada ante la pérdida de su esposo tan querido.
La muerte le causaba siempre un impacto interior muy grande, porque le hacía sentir la urgencia de dar respuesta a los grandes interrogantes de la vida.
Fue por tanto de gran impacto para ella, encontrar que su amiga, no sólo no estaba desconsolada, sino que tenía una gran paz y gran fe en Dios. Viéndola, Edith deseaba conocer la fuente de esta paz y de esta fe. Mientras estaba en casa de la viuda Conrad, Edith tiene acceso a leer la biografía de quien pasaría a ser su maestra de vida interior y su Madre Fundadora: Santa Teresa de Jesús. Una vez que lo comienza, Edith no pudo soltar el libro, pasó toda la noche leyendo hasta terminarlo.
El día 1 de enero de 1922, Edith es bautizada Católica. Su bautismo es fuente de inmensas gracias. Ella reconoce, admirablemente, que su inserción en el Cuerpo Místico de Cristo como Católica, lejos de robarle su identidad como Judía, más bien le da cumplimiento y un sentido más profundo. Al ser Católica se siente más Judía; encuentra en Jesucristo el sentido de toda su fe y vida como Judía. Este doble aspecto, crea en Edith un corazón auténticamente reconciliador entre las dos religiones.
Es apasionante la vida de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, e imposible de resumirla más, pero resaltemos la petición que hace por escrito a su Priora pidiéndole permiso para ofrecerse como víctima: “Permítame Vuestra Reverencia, el ofrecerme en holocausto al Corazón de Jesús para pedir la verdadera paz…”. Muere como mártir en la cámara de gas tal día como hoy de 1942.
Pidamos su intercesión en favor de esta situación que nos toca ahora vivir, a veces tan convulsa y tan apartada de Dios, por no decir tan enfrentada a Él. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 8 de Agosto

Buenos días.
¿Quién no conoce a Santo Domingo de Guzmán, que la Santísima Virgen le entregó el Santo Rosario? 
Nació en Caleruega (España), alrededor del año 1170. Estudió teología en Palencia y fue nombrado canónigo de la Iglesia de Osma. Con su predicación y con su vida ejemplar, combatió con éxito la herejía albigense. Con los compañeros que se le adhirieron en esta empresa, fundó la Orden de Predicadores. Murió en Bolonia el día 6 de agosto del año 1221.
Su padre, Félix de Guzmán, era noble acompañante del Rey. Su madre era la Beata Juana de Aza de quien Domingo recibió su educación primera.
Eran tiempos de continuas guerras contra los moros y entre los mismos príncipes cristianos. Una gran hambre sobrevino a toda aquella región de Palencia donde estudiaba. Domingo se compadeció profundamente de los pobres y les fue entregando sus pertenencias. En los oídos de Domingo martilleaban las palabras del maestro: "Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado".  Llegó el momento que solo le quedaba lo que más preciaba, sus libros. Entonces pensó: "¿Cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas (pergaminos), cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?". Un día llegó a su presencia una mujer llorando y le dijo: "Mi hermano ha caído prisionero de los moros". A Domingo no le queda ya nada que dar. Decide venderse como esclavo para rescatar al esclavo. Este acto de Domingo conmovió a la ciudad Palencia de manera que se produjo un movimiento de caridad y se hizo innecesario vender sus libros o entregarse como esclavo. También surgieron vocaciones para la Orden que mas tarde Domingo fundaría.
A los 24 años de edad, Domingo fue llamado por el obispo de Osma para ser canónigo de la catedral. A los 25 años fue ordenado sacerdote.
En 1207 Domingo, con algunos compañeros, entre ellos el Obispo de Osma, se entrega de lleno a la vida apostólica, viviendo de limosnas, que diariamente mendigaba, renunciando a toda comodidad, caminando a pie y descalzo, sin casa ni habitación propia en la que retirarse a descansar, sin más ropa que la puesta.
Comprendiendo la necesidad de instruir a aquellas gentes que caían en las herejías, determinó fundar la Orden de predicadores, dispuestos a recorrer pueblos y ciudades para llevar a todas partes la luz del Evangelio. Funda centros de apostolado en todo el sur de Francia. Pero, reconociendo que para combatir las herejías era necesaria una buena formación teológica, busca un doctor en teología que instruyera a la comunidad. Más tarde, uno de sus discípulos en la orden sería la lumbrera más grande que haya tenido la iglesia universal: Santo Tomás de Aquino.
La vida de Santo Domingo es tan intensa como fecunda que de ninguna forma podemos resumir aquí, por ello, sólo resaltaremos que la Virgen María en persona se apareció a Santo Domingo y le enseñó a rezar el Santo Rosario en el año 1208, indicándole que era el arma más eficaz contra las herejías de los Cátaros y Albigenses; le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.
Pidamos a este gran santo que nos ayude a ser verdaderos apóstoles del Señor Jesús, que alcance del Padre Todopoderosos tantas gracias como necesita hoy la Iglesia y que sepamos imitarle en su gran amor a María Santísima, la Virgen del Rosario. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 7 de Agosto

Buenos días.
Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de San Cayetano, al que nunca nos hemos acercado desde estas meditaciones, siendo su vida muy interesante.
Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño Cayetano quedó huérfano, al cuidado de su madre que se esmeró intensamente por formarlo muy bien.
Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.
Se fue después a Roma, y llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede.
A los 33 años fue ordenado sacerdote. El respeto que tenía por la Santa Misa era tan grande, que entre su ordenación sacerdotal y su primera misa pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible a la santa celebración.
En Roma se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.
Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Fundó los Padres Teatinos.
San Cayetano le escribía a un amigo: "Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse". Y este era el más grande anhelo de su vida: que las gentes empezaran a llevar una vida más de acuerdo con el Evangelio.
Donde quiera que estuviera trabajó por conseguirlo.
En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y el santo exclamó: "Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas". Y así murió el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.
San Cayetano decía cuando, por la revolución de Lutero, se atacaba a la Iglesia y a su Jerarquía: "Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo".
Interesante la vida de San Cayetano (1480-1547), que nos debe estimular a seguir su consejo de ‘reformarse uno a sí mismo’, al tiempo que le pedimos su ayuda e intercesión para ese camino de conversión que todos y cada uno necesitamos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 6 de Agosto

Buenos días en la Fiesta de la Transfiguración del Señor.
En el elogio del Martirologio Romano nos dice: “Fiesta de la Transfiguración del Señor, en la que Jesucristo, el Unigénito, el amado del Eterno Padre, manifestó su gloria ante los santos apóstoles Pedro, Santiago y Juan, con el testimonio de la Ley y los Profetas, para mostrar nuestra admirable transformación por la gracia en la humildad de nuestra naturaleza asumida por Él, dando a conocer la imagen de Dios, conforme a la cual fue creado el hombre, y que, corrompida en Adán, fue renovada por Cristo”.
El relato de San Mateo 17,1-9, nos describe lo que sucedió en el Monte Tabor, dice que: “Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: Levantaos, no temáis. Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis       a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.
Hay dos puntos que son interesantes resaltar: Primero la voz del Padre Eterno: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”, el testimonio supremo de que a Jesús, Hijo del Padre, tenemos que escucharle. No es un consejo, es un mandato.
El segundo punto es la petición-orden que les da Jesús a los tres apóstoles: “No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. Y a uno se le suscita, ¿cómo es posible que tras la Pasión, estos tres apóstoles del Señor, los preferidos, no recordaran que tenía que resucitar, que iba a resucitar el Señor?
Qué ‘torpes sois’ les diría a los discípulos de Emaús (Lc 24,25) porque no recordaban lo que habían anunciado los Profetas. Qué torpes somos nosotros que teniendo la Divina Revelación completa, tropezamos y tropezamos, sin reparar bien y en profundidad lo que acontece entre nosotros y a nuestro alrededor.
Escuchemos al Señor Jesús, hoy, mañana y siempre, para que no nos sorprenda el día de su venida. Y recemos, con fe y esperanza, por los Hermanos, para que todos velemos con ilusión en la espera de nuestra transfiguración en el Señor Resucitado. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 5 de Agosto

Buenos días en la Festividad de la Virgen de las Nieves.
Primer sábado del mes de agosto.
La Virgen de las Nieves es una antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV. Su origen está en el ícono romano de la Salus Populi Romani, que se venera en la Basílica de Santa María la Mayor, a la que acude el Papa Francisco cada vez que va a emprender un viaje, internacional principalmente, para encomendárselo a la SantísimaVirgen, y a donde vuelve cuando regresa a Roma para darle gracias.
El origen, según la Enciclopedia católica, se atribuye a la época del papado de Liberio (352-366) en el que se relata que un anciano y acaudalado matrimonio de la nobleza patricia de Roma que no había tenido hijos y a los que se atribuía gran caridad hacia los demás, solicitó de la Virgen María que les señalase qué debían hacer con sus bienes para garantizar el mejor uso cristiano de la herencia.
La tradición católica cuenta que la Virgen se manifestó ante ellos y les indicó que, allá donde señalara, se le construyese un templo. El perfil de la iglesia fue dibujado en el suelo por una milagrosa nevada que ocurrió el 5 de agosto de 358 en lo alto del monte Esquilino. Fue entonces dedicada la Basílica de Santa Maria la Mayor. 
Otras versiones afirman que la Virgen se apareció en sueños a los esposos y al Papa y les anunció la nieve de agosto.
La obra se concluyó dos años después, con la financiación de la familia patricia y el apoyo eclesiástico. La iglesia desapareció no mucho tiempo después, y fue reconstruida por el Papa Sixto III alrededor del año 434, siendo en la actualidad la Basílica Papal de Santa María la Mayor.
Recemos hoy con ilusión y con fe a Santa María, en esta hermosa advocación de la Virgen de las Nieves, pidiéndole nos conceda poder trabajar por un corazón limpio, lleno de pureza, y ocuparnos de la salvación de las almas; que todos comprendamos que la empresa más importante que tenemos por realizar es la de alcanzar la propia salvación eterna y ayudar a la de los demás. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 4 de Agosto

Buenos días.
Hoy la Iglesia pone ante nosotros la Memoria de un Santo que con su vida fue maestro de muchas cosas; me estoy refiriendo a San Juan María Vianney, conocido popularmente como el Santo Cura de Ars.
Su vida es tan sencilla como interesante, no daba importancia a nada de lo que hacía en su entrega total al Ministerio, particularmente de la Confesión.
Es Patrono de los sacerdotes católicos, especialmente de los que tienen cura de almas.
Mientras los vientos del terror, de la violencia y de la furia de la Revolución soplaban en Francia, Juan tuvo la fortuna de recibir el Sacramento de la Reconciliación en su casa, no en la iglesia, gracias a un sacerdote que no había jurado lealtad a los revolucionarios. Lo mismo sucedió con la Primera Comunión, la recibió en un granero, durante una misa "clandestina". A los 17 años, Juan sintió la llamada al sacerdocio: "Si fuera sacerdote, querría ganar muchas almas", dijo. Pero el camino no era fácil, dada su escasísima formación intelectual y cultural. Sólo gracias a la ayuda de sabios sacerdotes, entre ellos el abad Balley, párroco de Écully, logró ser ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, a la edad de 29 años.
En 1818, fue enviado a Ars, un pequeño pueblo del sudeste de Francia, con 230 habitantes. Allí dedicó todas sus energías al cuidado de los fieles: fundó el Instituto "Providencia" para acoger a los huérfanos y visitar a los enfermos y a las familias más pobres, restauró la iglesia y organizó las fiestas patronales. Pero fue en el Sacramento de la Reconciliación donde se expresó mejor la misión del Cura de Ars: siempre disponible para la escucha y el perdón, pasaba hasta 16 horas al día en el confesionario. Cada día, una multitud de penitentes de todas partes de Francia se confesaban con él, tanto que Ars fue rebautizado como "el gran hospital de las almas".
El Santo Cura de Ars hacía largas vigilias y ayunos para ayudar a expiar los pecados de los fieles. Dirá a un fiel de la parroquia: “Te diré cuál es mi receta, doy a los fieles que se confiesan solo una pequeña penitencia y el resto de la penitencia la suplo yo en su lugar”; ya dice este argumento la anchura y profundidad de su corazón de padre y pastor.
Su memoria ha estado muy presente en la Iglesia siempre: Juan María Vianney fue Beatificado en 1905 por Pío X y canonizado en 1925 por Pío XI, quien en 1929 lo proclamó "Patrón de todos los párrocos del mundo". En en el centenario de su muerte, 1959, San Juan XXIII le dedicó la Encíclica Sacerdotii Nostri Primordia, proponiéndolo como modelo para los sacerdotes, y ya en 2009, con motivo del 150º aniversario de su muerte, Benedicto XVI convocó un "Año Sacerdotal" en la Iglesia universal, para ayudar a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes y para que su testimonio de fidelidad al Evangelio en el mundo de hoy fuera más incisivo y creíble.
Este hombre humilde y sencillo, pobre en su origen y en su formación, se ha convertido en una figura gigante de la Fe y del Sacerdocio. Hoy debemos pedirle, con fervor, que interceda por todos los sacerdotes que en estos tiempos tienen que bregar duro en un mundo tan alejado de Dios.
Y que les alcance del Señor Jesucristo todas las gracias y bendiciones según cada uno necesite. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 3 de Agosto

Buenos días.
Estamos dentro de las celebraciones de la JMJ de Lisboa.
Sin duda es un acontecimiento importante, como lo fueron las anteriores, pero esta JMJ es, como suele decirse, ‘hija de su tiempo’, lo que no será necesario explicar demasiado.
La Iglesia Católica sufre los azotes de todo el secularismo que vive el mundo, la inhibición de los valores cristianos en general y morales en particular, por todo ello, la oración de todos es muy necesaria para que vuelva esta JMJ a ser encuentro con Dios de muchos jóvenes que hasta ella han llegado con toda la ilusión.
A finales del año 2022 y comienzos del presente año, fue denunciado el hecho de que en la web de la JMJ se hiciera referencia a la Agenda 2030, con logos, etc.
Posteriormente fueron matizadas estas referencias y Mons. Munilla explicó: “como hubo muchas quejas, después se ha matizado. Se han quitado los logos y se ha manifestado que nos adherimos a la Agenda 2030, ‘tal y como es interpretada según la Iglesia Católica’, algo así viene a decir”.
Como quiera que sea, se levanta un punto de atención para que la gran manifestación de la juventud de todo el mundo, no sea contaminada con ninguna ideología que no sea el evangelio en su pureza, que es lo que dio el éxito a todas las ediciones anteriores.
Recemos, pues, a los Patronos de esta JMJ, encabezados por San Juan Pablo II, para que todo transcurra felizmente y los jóvenes se encuentren con el Señor Jesucristo, que los llama a trabajar en la Viña del Señor; así los frutos espirituales serán numerosos. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 2 de Agosto

Buenos días.
Entre los hábitos de las personas está el de referirse al pasado, para añorarlo en algunos casos o para detestarlo en otros, cuando ya ese pasado está cerrado y nada se consigue con rememorarlo.
Leí en cierta ocasión: “No seas prisionero de tu pasado sino arquitecto de tus sueños”. He aquí una clave importante: los sueños responden al futuro que se desea alcanzar, por ello se nos propone construir ese futuro con todas las capacidades de las que cada uno está dotado.
Futuro, que, si bien está en las manos de Dios como dueño y Señor de la Historia que es, también está en uno mismo la parte que toca a la persona, que ha de trabajar con esas capacidades y dones con los que Dios le ha hecho, a imagen y semejanza suya.
Ante el ‘sueño’ que uno quiere alcanzar, pondrá sobre la mesa todo lo que se requiere, así como los caminos que se deben seguir, verá todas las posibilidades según sus capacidades, etc., y con la prudencia y el realismo necesario, pondrá ‘manos a la obra’.
Cuando esos ‘sueños’ responden a cosas que sean difíciles o incluso aparentemente imposibles, pero dentro del Amor de Dios y de su Ley, de entrada no hay que desistir, porque como buen arquitecto dividirás el imposible en varias partes que una a una serán posibles, y con paciencia se irá consiguiendo construir ese ‘sueño’ que parecía no pasaría de ser eso: un sueño.
Cuando la vida, el horizonte de futuro, se mira con ojos limpios, por muy negro que se presente, siempre habrá caminos en la Esperanza que Dios ha puesto en el corazón humano, para ver cómo transformar los negros nubarrones en nuevos caminos más humanos, más fraternos.
Sólo se necesitará mucha ilusión para seguir en el gran combate espiritual en el que estamos inmersos.
Y habrá que rezar con insistencia a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, para que su Gracia nos ayude a trabajar, con imaginación y con empeño, para lograr que el horizonte se vuelva claridad absoluta. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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Reflexión 1 de Agosto

Buenos días.
Interesante es este pensamiento de San Alfonso María de Ligorio: “No hay gente débil y gente fuerte en lo espiritual, sino gente que no reza y gente que sí sabe rezar”.
Hoy, se celebra su Memoria, la de un Obispo y Doctor de la Iglesia, que fue San Alfonso María de Ligorio, italiano que vive en el siglo XVIII y que fue Fundador de la Orden de los Redentoristas.
Alfonso María de Ligorio es considerado uno de los grandes maestros de la vida espiritual de la Iglesia católica, y uno de los santos que mayor influencia tuvo en la devoción a María, Madre de Jesús.
En tiempos en que el miedo constituía el matiz predominante de la espiritualidad, su predicación destacó por enfatizar la misericordia y el perdón de Dios.
Elaboró un sistema de teología moral que evita los excesos del rigorismo en general. Se opuso al legalismo estéril y al rigorismo estricto que, según él, cerraba los caminos del Evangelio. Sostenía que tal rigor no se había enseñado ni practicado en la Iglesia. 
En su Teología Moral, San Alfonso María de Ligorio enseñó que todos están llamados a la salvación, y que los medios se hallan disponibles para todas las personas. Según él, la salvación no es cuestión de "torturas" o de un cumplimiento legalista de la ley, sino de una vida de amor. El valor de la libertad humana y la importancia de una conciencia individual informada, fueron otros temas sobre los que San Alfonso puso énfasis. Al mismo tiempo, fue un pionero en resaltar la importancia de tomar en cuenta las circunstancias concretas de una situación a la hora de evaluar la conducta moral.
Escribió un gran número de libros, más de 100 títulos, de los que se podrían reseñar: Las Glorias de María, uno de los más populares, sino el que más; también: Preparación para la muerte, Visitas al Santísimo Sacramento…, y su gran Obra Teología Moral.
Su pensamiento y su doctrina es de una gran fuerza espiritual, que se mantiene viva y actual, que nos brinda hoy una ocasión para revisar cómo es la propia oración, según la frase que pusimos al comienzo.
Gran amante de la Santísima Virgen, podemos pedir su intercesión para todos los Hermanos, que aquí nos encontramos cada día en torno a Ella. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
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