Reflexión 20 de Noviembre

Buenos días.
En Vísperas de celebrar la Solemnidad de JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, último domingo del Año Litúrgico, sería muy importante reflexionar sobre la figura del Señor Jesucristo en el mundo, en nuestro mundo, así como en cada uno de nosotros mismos.
Jesucristo es el centro de la Historia, el centro de la Iglesia y, por supuesto, es el centro de todos los que han sido Bautizados en su Nombre.
San Pablo nos enseña que “Él es imagen del Dios invisible, PRIMOGÉNITO de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz”. (Col 1,15-20).
Son palabras más que elocuentes de quién es Cristo y lo que representa para cada uno de nosotros: “es la cabeza del cuerpo: de la Iglesia”, por lo tanto es nuestra ‘cabeza’, quien da sentido, luz y fortaleza a nuestras vidas.
Cuando verdaderamente el Señor Jesucristo es quien marca la historia personal que vamos haciendo día a día, todo resultará más sencillo y más acertado, aunque al seguir sus huellas haya que participar de sus sufrimientos, de su Cruz en definitiva.
Muchas veces me he preguntado sobre la realidad de los cristianos que intentan VIVIR según las enseñanzas de Jesús, que tienen que ir sorteando y sufriendo muchas dificultades, contratiempos que la misma vida pone ante sí, incluso sufrir la persecución por su Nombre, pero ¿es que las personas que no creen en Jesucristo e incluso lo rechazan, no sufren igualmente, aunque tengan apariencia de disfrutar de muchas cosas materiales?
Cuando el Señor Jesucristo es el CENTRO de nuestra vida, es más fácil que pueda llegar a serlo de ‘nuestro mundo’, en el que vivimos y nos movemos.
No es difícil comprender que cuando se elimina Jesucristo de la vida personal, se le está apartando del mundo que nos rodea; sólo habría que pararse a pensar un poco en la historia de los Pueblos, para darse cuenta cómo han cambiado cuando tenían a Jesucristo en su centro a cuando lo han apartado e incluso ignorado o hasta eliminado.
Esta Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo es una gran oportunidad para la REFLEXIÓN personal, familiar y comunitaria, pues viviendo bajo el duro peso de la PANDEMIA podemos darnos más cuenta de lo que supone haber dejado en la cuneta del camino a Cristo, pues ¿cómo sino que no han habido verdaderos movimientos de FE para ponerlo en el centro, gritándole y suplicándole que nos libere, que nos cure?
Hagámonos hoy una sola pregunta a la luz del texto de San Pablo a los Colosenses, con sinceridad, honestidad y transparencia: Cristo el Señor, ¿es el CENTRO de mi vida, el que marca e ilumina todos mis caminos?
A Él, en su Divino Corazón, te pido que reces hoy viernes por todas las intenciones y necesidades de los Hermanos, aunque sólo sea ofreciendo por ellos la Profesión de FE (Credo). AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 19 de Noviembre

Buenos días
Sigamos avanzando en nuestro caminar hacia esa VERDAD contundente que es el ‘tránsito’, que un día inexorablemente hemos de hacerlo y al que no debemos tener miedo, porque sencillamente es algo que ha de hacerse y, además, porque al otro lado está Dios, nuestro Padre, esperando poder acogernos porque todo lo llevemos en orden.
Ya estamos viendo cómo una de las CLAVES más importante y determinante es disponer de la CONCIENCIA bien formada, que nos avise cuando nuestra sociedad, el círculo laboral, el círculo familiar, amistades, etc., nos empujen a aceptar situaciones inmorales, a ser deshonestos, a no responder con honradez, o en definitiva, a no ser íntegros.
La Conciencia BIEN FORMADA nos avisará y nos mostrará la mejor opción para seguir, pero nada podrá hacer si no ejercitamos la VOLUNTAD para seguir el camino recto.
Por ello se hace necesario CONOCER, saber bien, en toda su extensión, qué significado, qué alcance, tiene cada una de esas realidades que hemos citado más arriba: honestidad, honradez, integridad…
Es necesaria una perfecta sincronización de todo el conjunto de medios espirituales que disponemos: conciencia, virtudes, deseos firmes de vivir en la Luz del Espíritu Santo, en definitiva, en la apertura del corazón al AMOR, a la BELLEZA, a la ARMONÍA, a la PAZ…, que es Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Ten FE y cree firmemente que una pequeña oración tuya ahora, puede ser decisiva para que Dios nuestro Padre, atienda todas las necesidades de cada uno de los Hermanos que nos encontramos aquí cada día en María, nuestra Madre y nuestra Guía. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 18 de Noviembre

Buenos días
No pocas veces las personas experimentan conflictos interiores que no siempre saben o pueden comunicar, porque no son capaces de verbalizar lo que les está ocurriendo.
Esta situación les puede causar un sufrimiento grande, que llegan a sentir como una losa que les aplasta, lo que les empuja a huir, no a superar o salir del conflicto en que están ‘apresadas’, que sería lo lógico y necesario, pero huyen con unas consecuencias que casi nunca, ni son aceptables ni menos satisfactorias.
La persona, como ya hemos comentado en otras ocasiones, tiene el grave deber de GOBERNAR SU VIDA, lo que implica tener el control de todos sus sentimientos, pensamientos, palabras y obras, bajo el aliento del Espíritu Santo y desde una CONCIENCIA RECTA.
He aquí la importancia que comentábamos de tener que trabajar cada día para conseguir una conciencia bien formada, pues solo así se podrá encarar cualquier conflicto o contingencia, sea interior o exterior.
Desde la conciencia bien formada se podrá valorar convenientemente cualquier situación que se presente, se tendrá la capacidad de poder verbalizarlo para actuar como corresponda, bien con ayuda de otros, bien desde los propios recursos.
Nuestra sociedad, caracterizada por la permisividad, empuja a las personas en conflicto personal a la huida hacia adelante, arrastrándolas y metiéndolas en situaciones que en principio pueden parecer mejores que las vividas, pero que no tardarán en ver que no es así.
Es preciso animar a los otros y animarse a sí mismo a cuidar la salud de la propia conciencia, pues será garantía segura de poder hacer el camino satisfactorio para cubrir esta jornada terrenal en el agrado de Dios, que nos pide PERSEVERANCIA EN EL BIEN, como nos enseñó el Señor Jesucristo con su Vida y con su Obra.
El mismo Señor Jesús nos avisa de lo que puede ocurrir, de lo que puede ESTAR ya ocurriendo, y cómo es preciso actuar: PERSEVERANDO EN EL BIEN, por el que nos conducirá la conciencia recta y bien formada.
Os ofrezco unos pasajes del Evangelio para vuestra reflexión.
Dice el Señor: “Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará” (Mt 10,22); “Aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a mucha gente, y, al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría; pero el que persevere hasta el final se salvará” (Mt 24,11-13); “Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre, pero quien persevere hasta el fin se salvará” (Mc 13,13).
Reza ya con Fe y Esperanza al Señor, por todas las necesidades de los Hermanos: espirituales, morales y materiales. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 17 de Noviembre

Buenos días. 
En todos los momentos de la vida es muy importante tener las cosas claras, pues cuántas veces se cometen errores por estar confundidos en la realidad del asunto que se trate o en el alcance que pueda tener.
Pues igual ocurre en la dimensión espiritual de la vida personal, se han de tener muy claras todas las cosas, todos los conceptos, lo que representa y es la vida según el Evangelio y la Doctrina de la Iglesia Católica.
Y es aquí, en la buena formación de la CONCIENCIA, donde se debe insistir, pues de una persona que no tiene ‘buena conciencia’ se puede esperar cualquier disparate, cualquier pecado, cualquier aberración.
Esta formación de la conciencia no requiere grandes estudios, ni grandes esfuerzos, solamente se necesita la disposición de la persona a trabajar por conseguirla.
Deberá tener celo por conocer el Evangelio, frecuentando su lectura, también la Doctrina de la Iglesia, que se deriva de todo lo que Dios ha revelado y que contiene la Biblia. Por tanto, será necesario que conozca lo más esencial: Profesión de Fe (Credo), Mandamientos de la Ley de Dios, Sacramentos, Bienaventuranzas…, así como las oraciones más comunes y sencillas, como el Padrenuestro, Avemaría, Gloria, Acto de contrición…
De esta forma, la CONCIENCIA tendrá toda la LUZ necesaria para ir iluminando y juzgando con corazón limpio, todo el devenir de la vida personal y, lo que es más importante, ayudando a actuar siempre conforme a la voluntad de Dios.
Por este camino, día a día, se perfeccionarán todas las actitudes, todos los pensamientos, todos los planteamientos, todos los deseos…, y se logrará cumplir el ejemplo del Señor Jesucristo, que San Pedro manifestó en uno de sus discursos recogido en los Hechos de los Apóstoles, cap. 10,38: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que PASÓ HACIENDO EL BIEN y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
Te invito a que repases cómo es tu planteamiento de FE, para que puedas ordenar bien toda tu vida y avances en lo que es esencial en el caminar hacia el destino de eternidad que todos tenemos, como Dios nuestro Padre espera de cada uno de nosotros.
Y te pido ya, que reces a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por todas las necesidades de los Hermanos, para que se vean sostenidos por su maternal intercesión y guiados por los mejores caminos que necesiten. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 16 de Noviembre

Buenos días.
Superada la mitad de este mes de los Difuntos, entramos hoy en su segunda quincena que nos llevará a finalizar el Año Litúrgico, dando paso al nuevo con el Primer Domingo de Adviento, el día 29 de noviembre.
Todo ello nos invita a mantener vivo el propósito que nos hicimos al comienzo de mes, de iluminar nuestro camino hacia el ‘gran día’ en que Dios Padre, en su insondable providencia, nos pida a cada uno hacer el ‘tránsito’.
Pero hoy solo quiero hacerte esta INVITACIÓN, que deseo vaya acompañada de la reflexión común de tomar conciencia más y más de la encrucijada dónde estamos, al tiempo que se la ofrezcas a todas las personas que puedas:
Reza el Santo Rosario.
Únete al dolor de la humanidad con esta sencilla oración, que es el Rosario.
Ofrécelo por los Gobernantes, la Iglesia, la Pandemia, y por todos aquellos que obran mal y procuran tantas lágrimas. Dios te bendiga. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 15 de Noviembre

Buenos días en el DIA DEL SEÑOR.
Como hemos ido viendo a lo largo de estos días, la preparación para ‘bien morir’ es algo tan sencillo como el VIVIR EN GRACIA DE DIOS.
Algo que no es difícil, aunque sí es costoso, unos momentos y días más que otros.
Vivir en Gracia de Dios supone mantener esa SALUD que hemos ido desgranando los días pasados, para lo que se necesita, sin excusa, un análisis frecuente, por no decir diario, de cómo se van afrontando todas las cosas en el AMOR A DIOS, que ha de ser la primera y última razón para ganar el ‘combate espiritual’, que se libra durante esta jornada terrenal: Las ‘Tinieblas’ intentarán arrastrarnos, mientras la ‘Luz’ nos fortalecerá para mantenernos en la perseverancia del bien.
Indudablemente habrá fallos, que en algunos momentos serán errores más o menos serios, cuando no pecados de diferente responsabilidad moral.
La Iglesia Católica que recibió de su Maestro y Señor Jesucristo los medios para que el hombre pueda volver una y mil veces que fuera necesario, a su Amor y a su Misericordia, nos ofrece las Gracias necesarias.
Lo que las personas hemos de asegurar es el verdadero compromiso, que emana del Bautismo, de VIVIR en la Gracia de Dios, para lo que la CONCIENCIA bien formada es capital y determinante en la vida del fiel cristiano.
Por esta CONCIENCIA, en la reflexión personal que la persona haga cada día podrá determinar cuáles han sido sus errores o faltas, qué grado de responsabilidad moral tienen, si son faltas leves, lo que se llaman ‘pecados veniales’, o de mayor gravedad.
En el primer caso la Iglesia nos enseña a conseguir el perdón de las mismas a través de actos u oraciones sencillas, en las que sobresale el ‘Acto de Contrición’, conocido como el ‘Señor mío Jesucristo’, que si se toma la costumbre de rezarlo pidiendo perdón por todos los errores, faltas y pecados, bien cuando se haga el momento de reflexión o al final de cada día, sin duda se mantendrá un alto grado de Salud Espiritual.
Lógicamente para la cuestión de pecados de mayor gravedad, aparte del arrepentimiento en el día causante habrá que prepararse y acudir al Sacramento de la Confesión, que ya hablaremos en días sucesivos.
Pero antes de acabar quiero llamar la atención con las palabras de San Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses 5,1, que se proclama hoy en la Santa Misa de este Domingo 33 del Tiempo Ordinario: “Hermanos, en lo referente al tiempo y a las circunstancias, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor LLEGARÁ COMO UN LADRÓN EN LA NOCHE”.
Efectivamente, no sabemos ni el día ni la hora, lo que nos ha de ANIMAR a imitación de Cristo, ir pasando por la vida HACIENDO EL BIEN, y por consecuencia dispuestos cada día a ‘bien morir’.
Por favor, no dejes del rezar a nuestro buen Padre Dios, Señor de la Vida y de la Historia, para que las necesidades materiales, morales y espirituales de los Hermanos se vean atendidas por la Misericordia Divina. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
Madrid – España
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Reflexión 14 de Noviembre

Buenos días.
En este prepararse para ‘bien morir’, hoy quiero plantear lo que es la SALUD ESPIRITUAL en sí misma, que ha de vivirse a nivel personal para poder proyectarla también hacia los otros.
La ESPIRITUALIDAD es una de las dimensiones del ser humano, de la persona, más importante, pues a través de ella la persona se desarrolla en la INTIMIDAD CON DIOS, su Padre y Creador.
La ESPIRITUALIDAD procura a la persona una sensibilidad suficiente como para saber distinguir perfectamente, lo que pertenece a este mundo y lo que es trascendente, lo que va más allá de la finitud de lo terreno, pues en definitiva ha de vivir en perfecta armonía la presencia responsable en este mundo, con todas sus exigencias, y lo que pertenece a la eternidad, para la que se prepara cada día, precisamente con los conocimientos de sabiduría que le procura la espiritualidad.
Para resumir, aunque volviéramos si fuera necesario desarrollar más los conceptos, la persona acepta el consejo evangélico del Señor Jesús, que le lleva a la intimidad con Dios su Padre, de donde parte toda la relación paterno – filial y filio – paternal que necesita.
Jesucristo en el Sermón del Monte dice: “Tú, en cambio, cuando ORES, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, QUE ESTÁ EN LO SECRETO, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis” (Mt 6,6-8).
La salud espiritual exige de la persona estar en la escucha de Dios, para poder vivir en su Amor y en su Voluntad.
Esta salud espiritual proporcionará a la persona el Don de la Sabiduría, con el que poder escrutar los Misterios del Reino de Dios y ver con la máxima claridad, el valor de esta jornada terrenal en relación con el supremo valor de la vida eterna en el Amor de Dios, esto es, en el Cielo.
Siendo de esta manera que se afanara por contribuir a la construcción de un mundo de justicia, paz y amor, desde los valores cristianos, algo que si siempre ha sido necesario, en los momentos que corremos tiene una mayor significación y urgencia.
La persona necesita ser religiosa, en los puntos que ayer se marcaban, pero ha de subir un peldaño más para ser ‘espiritual’, conocedor del Amor de Dios.
Para no extenderme más, San Pablo trata en sus cartas con profusión este tema de la ‘persona espiritual’, por lo que pondré alguna de sus citas para que las podáis consultar: Rom 15,27; 1 Cor 2,10-16; 12,1ss.; 14,1; 14,12; Gal 6,1; Ef 1,3ss.
Os deseo que de la mano del Espíritu Santo os abráis a la Gracia más y más, y siendo ‘espirituales’ podáis marcar camino a seguir en la vida propia, así como para AYUDAR también a los demás a ser 'espirituales' frente a la condición carnal de la persona, que la lleva por los caminos ciegos del materialismo egoísta, sin horizonte de pervivencia más allá de lo que Dios, en su insondable Providencia, tenga determinado para ella.
Pero ya sabes también que los Hermanos confían en tu oración, aunque sea breve, al buen Padre Dios, por todas sus necesidades espirituales, morales y materiales. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 13 de Noviembre

Buenos días.
Llevamos varios días dirigiendo nuestras meditaciones a lo que hemos denominado “bien morir”, como la gran asignatura de la que todos nos hemos de examinar, con la esperanza de saberla superar felizmente.
Hoy voy a renunciar al punto que tenía previsto, para dejar hablar al Señor Jesucristo en el evangelio que se proclama en la Santa Misa de este Viernes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario, pues en él podemos encontrar mucha LUZ para nuestra vida en los momentos históricos que estamos viviendo.
Lucas 17,26-37: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.
Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot.
El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.
Ellos le preguntaron: ¿Dónde, Señor?
Él contestó: Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo”.
Con mucha Fe, con Esperanza viva y con gran humildad, meditemos estas Palabras del Señor Jesús, que la Iglesia nos pone durante los últimos días del Año Litúrgico, para que sepamos dónde estamos y hacia dónde nos encaminamos.
Pero también reza al Señor Jesucristo en su Pasión y Cruz, como viernes que es, por la mejor solución en la Gracia de todas las dificultades y necesidades que tiene cada uno de los Hermanos que nos reunimos aquí en María, nuestra Madre y nuestra Guía. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 12 de Noviembre

Buenos días.
Ya hemos sobrepasado la tercera parte de este Mes de los Difuntos, y conviene recordar que ‘es de bien nacidos, ser agradecidos’, en este caso, gratitud a todos los que nos han precedido en el tránsito de esta vida terrenal a la eternidad, abriéndonos los caminos que ahora transitamos por este mundo.
Sabemos que según nos enseña la Doctrina Católica, aquellos que tienen pendiente alguna ‘purificación’ por el reato de culpa de los pecados cometidos, reconocidos, arrepentidos y confesados, han de sufrirla en el Purgatorio por el tiempo necesario, pudiendo recibir la ayuda de los aún peregrinamos en este mundo con el ofrecimiento de sufragios.
No lo olvides y no dejes de ofrecer cada día los sufragios que tengas a tu alcance, aunque sólo fuera un padrenuestro por los difuntos más necesitados o por aquellos que quieras preferenciar.
En todo caso, también hemos de atender a nuestro propio ‘tránsito’, para lo que estamos intentando reflexionar en todos estos días sobre la necesidad de estar preparados el día que tengamos que hacerlo.
Y así, hoy podemos plantear y escrutar la salud religiosa y espiritual, propia y de los otros.
La salud religiosa la constatamos por la aceptación que se tiene a todo lo que representa la religión, así como las prácticas piadosas y devocionales, entre las que sobresalen absolutamente la práctica de los Sacramentos, particularmente los que se pueden frecuentar con asiduidad: la Confesión y la Eucaristía.
Aquí vemos con facilidad cómo nuestra sociedad se ha secularizado de tal manera, que lo que es toda esta práctica religiosa en función de la creencia que se tiene, se la ha ido marginando, habiendo recibido un duro golpe durante esta pandemia; pero lo más grave es que por consecuencia de ella, en lugar de producirse una vuelta a Dios espontanea, manifestando la FE, se abandona toda expresión y demostración del Amor a Dios, que es lo que produce principalmente la práctica religiosa.
Por estos caminos se prescinde de Dios, para poner todo el empeño en la fuerza que puede generar el hombre, que lleva los casi once meses del año 2020 fracasando, como es tan evidente y se puede comprobar en donde se quiera mirar de todo lo que es y compone la sociedad.
Es muy necesario pararse a pensar, ver todo lo que está sucediendo y cómo va resultando una situación que los calificativos que se la pueden aplicar van siendo graves con tendencia a empeorar y ser muy graves.
Pero sigue siendo muy necesario que reces hoy también a María, nuestra Madre y nuestra Guía, por el bien y la buena solución de las necesidades de todos los Hermanos, espirituales y materiales. AMÉN.
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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Reflexión 11 de Noviembre

Buenos días.
¿Y qué decir de la salud social?
También en ella algo tendremos que ver todas las personas, pues aunque parezca que una sola es como un grano de arena en la inmensidad del mar, tiene su importancia.
Conocemos un refrán castellano que dice: ‘grano no hace granero, pero ayuda al compañero’, pues aquí ocurre algo similar, la salud moral y espiritual de una persona puede parecer que poco o nada va a influir en el conjunto de la sociedad, lo que no es cierto porque ‘ayuda al compañero’, para bien o para mal.
No vamos hacer ahora un análisis de la SALUD SOCIAL en nuestros días, lo que sería excesivamente amplio por la cantidad de hechos y realidades existentes con una multiplicidad de matices, pero en cambio, sí puede cada uno reflexionar seriamente sobre cómo está realmente la salud, repito: moral y espiritual de nuestra sociedad.
Si se toman unos cuantos minutos para ir repasando a la LUZ de los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Doctrina de la Iglesia Católica, lo que uno conoce de primera mano en el estado y comportamientos de los que le rodean, incluyendo lógicamente también su propio ‘historial’, se puede llegar fácilmente a ver cómo están las cosas.
Entonces, si pensamos que hay una gran necesidad de volvernos a Dios, de hacer camino de CONVERSIÓN, hay razones más que objetivas para que ello sea así y urgentemente necesario.
La vida de pecado de nuestra sociedad es muy grande, asomémonos por ejemplo a las leyes que amparan, a lo largo y ancho del mundo, el aborto, así como el número que de ellos se realizan anualmente.
Este puede ser un botón de muestra, al que se pueden agregar toda clase de permisividades en los más diferentes órdenes de la vida, que nos han llevado a esa actitud muy generalizada del relativismo, anestesiando las conciencias que han terminado aceptando todo o casi todo como algo ‘normal’, cuando en muchos casos no puede admitirse así.
Todo cuerpo enfermo que no se le cura, que no se recupera, vivirá muy maltrechamente hasta que llegue, de una u otra forma, la muerte a la que lleva el pecado, una muerte que tiene el sello de las tinieblas.
Por estos caminos nunca se podrá conseguir el ‘bien morir’, y las consecuencias serán muy deplorables y para siempre.
Vamos a seguir trabajando con la mayor ilusión que seamos capaces, para llevar la vida propia por los caminos necesarios de la CONVERSIÓN, y ayudemos a los demás a que también abran los ojos y se den cuenta en dónde estamos y hacia dónde caminamos.
Hoy también los Hermanos necesitan tu oración, sencilla y humilde, al Señor Jesucristo para que venga con su gracia en favor de todas sus necesidades físicas, materiales y espirituales. AMÉN. 
Emilio Castrillón Hernández
MATER CHRISTI
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